Huerto urbano

Tu huerto urbano en casa

Cada vez son más las personas que se animan a montar un mini huerto urbano en casa. Y ahora que cada día tenemos más luz ¡es el momento! Una pequeña terraza, un balcón, una ventana o un patio pueden ser un lugar de cultivo de todo tipo de frutas, verduras y hortalizas. No necesitamos ser agricultores pero sí conocer algunos trucos básicos para conseguir el resultado deseado. Y, sobre todo, ¡ponerle mucha ilusión!

Primero, tenemos que decidir qué plantar en nuestro huerto casero, las posibilidades son muy variadas, podemos optar desde plantas aromáticas y especies, verduras y hortalizas, hasta atrevernos con las frutas. Para ello debemos saber el espacio que tenemos, las horas de sol que recibe el huerto y la fecha de siembra de cada especie, y mirar si plantamos diferentes plantas que sean compatibles entre ellas. ¡Truco! Las especies que mejor se adaptan son salvia, romero, albahaca, tomillo, cebollino, lechugas, tomates, pepinos, pimientos o berenjenas. Por tanto, pueden ser una buena opción para empezar.

Podemos plantar semillas, o bien conseguir la planta germinada y replantarla, quizás la opción más sencilla y rápida si queremos acelerar el cultivo. El recipiente dependerá del espacio que tengamos o tipo de cultivo. Una vez lo tenemos todo, toca preparar un buen sustrato natural (compost) ya que un huerto urbano necesita muchos nutrientes.

Huerto urbano en casa

Una vez hemos plantado, toca regar. Es muy importante regar de forma adecuada para que el huerto prospere. Como regamos en pequeños recipientes el riego tiene que dosificarse: la falta de agua puede secar la planta, pero el exceso podría ahogarla. Otro aspecto a tener en cuenta, es que las macetas o tiestos deben tener agujeros para facilitar el drenaje y que las raíces no se pudran. Y un consejo, siempre es mejor regar a primera hora de la mañana o por la noche cuando el sol no está en su máximo apogeo.

Por último, debemos mantener nuestro huerto doméstico. Algunas plantas necesitan que las podemos, otras que saquemos las malas hierbas etc. En definitiva, necesita un poco de dedicación. Pero todo tiene su recompensa, ¡no hay nada más ilusionante que poder recoger los propios frutos!

 

Vía: Homesapiens

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